Siendo tan solo una cría, el tráfico ilegal de animales salvajes cambió para siempre la vida de Bili, una joven gorila occidental de llanura. Separada de su madre y de la selva en la que debería haber crecido, Bili acabó en manos de un traficante que pretendía venderla como mascota anunciándola en redes sociales.
Afortunadamente, en 2023, la organización Focused Conservation tuvo conocimiento de su situación y puso en marcha una operación para rescatarla. Cuando finalmente la encontraron en Nigeria, Bili estaba desnutrida y deshidratada, encerrada en una pequeña caja de madera.
Tras su rescate, Bili fue trasladada a Drill Ranch, un santuario de primates acreditado internacionalmente gestionado por la Fundación Pandrillus. Allí, bajo el cuidado de su equipo, ha pasado los últimos años recuperándose.
Sin embargo, los gorilas occidentales de llanura son animales profundamente sociales y no son nativos de Nigeria. Para que Bili pudiera desarrollarse adecuadamente, era importante encontrar un lugar donde recibiera cuidados especializados y, sobre todo, pudiera convivir con otros individuos de su especie.
Y Tchimpounga, el Centro de Rehabilitación del Instituto Jane Goodall (IJG) en Congo, ofrecía esa oportunidad.
El equipo de Pandrillus sabía que allí se encontraba Mozambique, otra joven gorila occidental de llanura rescatada en 2024. La posibilidad de que ambas pudieran crecer juntas convertía Tchimpounga en un lugar idóneo para que Bili continuara su rehabilitación.
Pero… ¿cómo trasladar a Bili desde Nigeria hasta la República del Congo?
Un viaje posible gracias a la colaboración
Una operación de estas características requiere de mucha coordinación. Organizaciones de conservación, autoridades y empresas trabajaron conjuntamente para hacer posible que Bili recorriera de forma segura los miles de kilómetros que la separaban de su nuevo hogar.
DHL se encargó de la planificación aérea y del apoyo logístico transfronterizo necesario para transportar a Bili desde Lagos, en Nigeria, hasta Pointe-Noire, en la República del Congo.
Pandrillus, por su parte, gestionó los permisos de exportación e importación, la documentación CITES, el certificado sanitario veterinario, los trámites aduaneros y todo lo necesario para el traslado.
Con todo preparado, Bili estaba lista para emprender un viaje que duraría tres días. Durante todo el trayecto estuvo acompañada por la Dra. Rebeca Atencia, directora del IJG Congo y de Tchimpounga, y por Imelda Effiong, quien había sido su cuidadora en Pandrillus.
El traslado comenzó el 21 de septiembre con un viaje por carretera de unas 22 horas desde las instalaciones de Pandrillus, en Calabar, hasta Lagos.
Al día siguiente, un vuelo de carga de DHL la llevó desde Lagos hasta Pointe-Noire, haciendo escala en Libreville, Gabón.
Finalmente, el 23 de septiembre, Bili llegó a Pointe-Noire, donde fue recibida por el equipo del IJG Congo para realizar el último tramo por carretera hasta el Centro de Rehabilitación de Tchimpounga.

La nueva etapa de Bili
La llegada a Tchimpounga supone un nuevo e importante comienzo para una joven gorila que ya ha tenido que superar grandes desafíos.
“Aquí nuestro equipo brindará a Bili atención veterinaria especializada, rehabilitación y la oportunidad de prosperar en un entorno que favorezca su bienestar físico y conductual”, señala la Dra. Rebeca Atencia, quien además resalta la importancia de la colaboración: “La historia de Bili demuestra lo que se puede lograr cuando las organizaciones de conservación, las autoridades gubernamentales, los expertos en logística y los colaboradores trabajan unidos con un compromiso compartido hacia la protección de la fauna salvaje. Estamos profundamente agradecidos a DHL, Pandrillus, Focused Conservation, United for Wildlife y a todos los socios que han hecho posible este traslado y que continúan apoyándonos en la lucha contra el tráfico ilegal de animales salvajes”, concluye.
Por ahora, Bili se está adaptando bien a su nuevo entorno y el equipo espera que pronto pueda dar un paso especialmente importante en su rehabilitación: conocer a Mozambique.
El objetivo a largo plazo es, siempre que su evolución lo permita, incorporarla al programa de reintroducción de gorilas desarrollado en la Reserva de Gorilas de Lesio-Louna por el Ministerio de Economía Forestal de la República del Congo y la Fundación Aspinall.
“En las últimas tres décadas, Lesio-Louna ha demostrado que los gorilas huérfanos como Bili pueden ser rehabilitados y liberados con éxito, lo que reporta grandes beneficios para la fauna salvaje, los ecosistemas y las personas”, afirma Tony King, de la Fundación Aspinall.
Desde el IJG esperamos que Bili tenga también esa oportunidad y que, algún día, pueda regresar a la selva de la que nunca debió salir.
Mientras tanto, en Tchimpounga, seguiremos cuidando de ella y acompañándola en esta nueva etapa, gracias también al apoyo de nuestr@s soci@s y donantes.
Si tú también quieres colaborar en el cuidado y rehabilitación de los primates rescatados en Tchimpounga, hazte Soci@ Chimpamig@, realiza una donación o convierte en Teamer.
Foto de portada: Bili en Tchimpounga (© IJG / Fernando Turmo)




