El Instituto Jane Goodall (IJG) respalda la Declaración de Abolición de la Caza de Trofeos, presentada recientemente por la coalición internacional Ban Trophy Hunting, compuesta por científicos, líderes de comunidades africanas, representantes indígenas, líderes religiosos y personalidades de todo el mundo, para reclamar a Naciones Unidas la prohibición mundial de esta práctica.
La Declaración, en cuya redacción participó la Dra. Jane Goodall, aspira a sentar las bases de un futuro tratado internacional que prohíba la caza de animales salvajes con fines recreativos y de exhibición, una práctica que cada año provoca la muerte de decenas de miles de animales, muchos de ellos pertenecientes a especies amenazadas o protegidas.
Firme defensora del bienestar animal y de la conservación de la biodiversidad, la Dra. Jane Goodall denunció en numerosas ocasiones la caza de trofeos, a la que calificaba de inadmisible: “¿Cómo es posible que hayamos permitido que esto continúe durante tanto tiempo? La caza de trofeos es inconcebible”.
“En el Instituto nos comprometemos a continuar su legado en su nombre. Como dijo la Dra. Jane Goodall: la caza de trofeos no solo es cruel, sino que también tiene un efecto negativo en la fauna salvaje en peligro de extinción y amenazada. Cada uno de esos animales es un individuo, con personalidad, mente y emociones”, declara la Dra. Zara Bending del IJG Global.
Un nuevo informe evidencia el impacto global de la caza de trofeos
La presentación de la Declaración llega pocos meses después de la publicación del informe anual sobre caza de trofeos de Ban Trophy Hunting, en el que se pone de manifiesto la magnitud de esta práctica y su impacto sobre especies amenazadas.
El informe advierte de que miles de animales protegidos por el Convenio CITES siguen siendo abatidos cada año para abastecer este comercio. Entre las especies más afectadas figuran elefantes, jirafas, leones, leopardos, hipopótamos, cebras, osos y primates, cuyos colmillos, cabezas, pieles, cuernos o extremidades son convertidos en objetos de exhibición.
Asimismo, se identifica a España como uno de los principales importadores de trofeos de especies como el elefante, el hipopótamo y el león.
Una responsabilidad ética y necesidad ambiental
Además del sufrimiento que provoca a los animales, la caza de trofeos también repercute negativamente en los programas de conservación y las comunidades locales. En Tanzania, por ejemplo, los masái están siendo desalojados por la fuerza de sus tierras para la construcción de complejos turísticos de caza de lujo.
Para el IJG, proteger la vida salvaje no es solo una cuestión de conservación, sino también una responsabilidad ética y una necesidad ambiental.
Como señala Eduardo Gonçalves, fundador de la coalición Ban Trophy Hunting y coautor de la Declaración: “Se trata de poner fin a una injusticia histórica. La abolición de la caza de trofeos fue el último deseo de Jane Goodall para el mundo; honremos y cumplamos su legado”.
Tú también puedes contribuir a poner fin a la caza de trofeos. Firma la Declaración de Abolición y súmate al llamamiento internacional para proteger la fauna salvaje y reclamar a las Naciones Unidas la prohibición de esta práctica.




