La pequeña chimpancé Lola, de apenas cuatro años de edad, que vivía como mascota ilegal en el terreno de una familia de Guinea Ecuatorial, ha sido finalmente rescatada y trasladada sana y salva al Centro de Rehabilitación de Chimpancés de Tchimpounga, en la República del Congo. Allí está recibiendo la atención médica y los cuidados que le permitirán recuperarse física y emocionalmente.
El rescate, llevado a cabo por el Instituto Jane Goodall (IJG) Congo con el apoyo de otras organizaciones y autoridades, así como la generosa ayuda de donantes, fue complejo e incluyó también a Nico, un mandril adulto que vivía junto a ella.


El difícil inicio de Lola
Con solo unos meses de vida, Lola sufrió la pérdida de su madre a manos de los cazadores furtivos y fue capturada para ser vendida ilegalmente. Pasó años encerrada en una jaula en una finca privada cerca de Bata, una ciudad al oeste de Guinea Ecuatorial.
En 2025, se descubrió su situación gracias a dos jóvenes españolas residentes en el país que ya nos habían alertado anteriormente de otro chimpancé, Aco, al que conseguimos rescatar a finales de año.
La Dra. Rebeca Atencia, directora del IJG Congo, viajó hasta Guinea Ecuatorial y, al ver a Lola, comprobó la gravedad de la situación: estaba extremadamente delgada y sufría una fuerte diarrea. Su rescate era urgente, no podía esperar. Lola necesitaba ser trasladada a un santuario acreditado para recibir atención veterinaria, cuidados, y vivir en un entorno lo más parecido a su hábitat natural junto a otros chimpancés.
Dado que en Guinea Ecuatorial no hay santuarios de chimpancés capaces de ofrecer rehabilitación y cuidados a largo plazo, la opción más segura era Tchimpounga. Para ello, fue necesario reunir fondos suficientes que permitieran cubrir los elevados gastos derivados del transporte internacional de Lola y Nico, desde Guinea Ecuatorial hasta la República del Congo.

Un plan retrasado por la enfermedad
El equipo comenzó a planificar la misión de rescate para poner a Lola y Nico a salvo. Mientras, las dos jóvenes españolas en Guinea Ecuatorial ofrecían cuidado y apoyo diario a ambos animales.
El plan inicial era rescatarlos a finales de año, pero la situación cambió por completo cuando se hizo evidente que Lola estaba enferma, lo que obligó a posponer la operación.
Una cría de chimpancé enferma es extremadamente vulnerable y viajar en esas condiciones podría ser peligroso para su salud. Además, existía el riesgo de que la detuvieran y pusieran en cuarentena en algún punto de control, lo que probablemente implicaría que Lola estaría retenida en condiciones inadecuadas, retrasando aún más su traslado a Tchimpounga y poniendo en mayor riesgo su vida.
Dunez Mouaya, enfermero veterinario de Tchimpounga, se desplazó hasta Guinea Ecuatorial para evaluar a Lola y estabilizar su salud antes de iniciar el viaje. Tras examinarla, constató que la pequeña tenía dos tipos de parásitos intestinales que podían causarle un deterioro rápido. Así que rápidamente comenzó a administrarle el tratamiento para curarla. Bajo su supervisión, Lola respondió bien a la medicación y fue recuperando fuerza, apetito y estabilidad.
Estaba lista para comenzar su viaje a Tchimpounga. Aunque este debía realizarse en coche.

traslado seguro y tranquilo (© IJG/ Paloma Corbi)
Por qué volar no era una opción
Aunque volar podría parecer más rápido y sencillo, el transporte aéreo de fauna salvaje implica riesgos significativos: retrasos, confinamiento prolongado y estrés para los animales. Tras una cuidadosa evaluación, el equipo del IJG determinó que un traslado terrestre, aunque más largo y complejo, era la opción más segura tanto para Lola como para Nico.
El equipo comenzaba una de las misiones de rescate más largas y complejas que nunca había realizado.
Empieza la misión
El 3 de febrero, la Dra. Rebeca Atencia y Paloma Corbi, jefa de etología del IJG Congo, volaron en busca de Lola y Nico. La ruta prevista incluía cruzar la frontera con Gabón en coche y recorrer el país hasta la República del Congo. Sin embargo, los desafíos no tardaron en aparecer: las jaulas de transporte eran demasiado grandes para el vehículo disponible.
Rápidamente, el equipo del IJG tuvo que localizar y conseguir otro vehículo apropiado a tiempo. Lola y Nico fueron anestesiados brevemente para garantizar un traslado tranquilo y seguro.
Mientras tanto, un segundo equipo avanzaba por carretera en Gabón para recibirlos en la frontera, en la fase final del traslado. Este respaldo era importante, ya que en los rescates de animales vivos, contar con un número suficiente de personas experimentadas sobre el terreno es fundamental, especialmente para estar preparados ante posibles lesiones, intentos de fuga o complicaciones de salud inesperadas durante el transporte.

para que el viaje sea seguro (© IJG / Paloma Corbi)
El primer cruce de frontera
El 5 de febrero, con Lola y Nico asegurados en sus jaulas de transporte, iniciaron el viaje desde Guinea Ecuatorial hacia la frontera con Gabón. Este fue uno de los momentos más delicados de toda la misión.
El transporte de fauna salvaje protegida a través de las fronteras exige que se cumplan todos los requisitos legales. El equipo debía demostrar claramente que se trataba de un rescate legítimo y un traslado a un santuario acreditado.
Gracias a la intervención del Dr. Ncogo Ayong Deogracias, veterinario y Jefe de Sanidad Animal y Control Alimentario de la Delegación Regional del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Pesca, Bosques y Medio Ambiente de Guinea Ecuatorial, se logró obtener una autorización para salir del país en coche a través de la frontera, que se encontraba cerrada tanto para la entrada como para la salida.
Los permisos fueron aceptados y consiguieron cruzar a Gabón. La parte más difícil había quedado atrás. Sin embargo, aún les quedaba algún imprevisto más que debían enfrentar antes de completar el rescate con éxito.
Un rescate diplomático
Al día siguiente, 6 de febrero, tras haber cruzado la frontera, mientras viajaban por Gabón, la policía detuvo inesperadamente al equipo y confiscó sus pasaportes, a pesar de contar con la documentación y los permisos correctos.
La Dra. Atencia contactó entonces con Anatole Collinet Makosso, Primer Ministro de la República del Congo, que había sido informado de la misión con antelación y pudo aclarar al gobierno gabonés la legalidad y urgencia del rescate.
El incidente pasó así a convertirse en una ayuda: una escolta oficial del gobierno que guió al equipo a salvo a través del país, hasta la frontera con Congo, sin riesgo de que hubiera otras posibles detenciones ni confusión en los puestos de control.

Llegada a la República del Congo: ¡Por fin a salvo!
Tras tres días de viaje por Gabón, llegaron finalmente a la República del Congo, esta vez sin complicaciones en la frontera, y continuaron hasta Tchimpounga, donde Lola y Nico fueron muy bien recibidos.
Como todos los recién llegados, Lola fue puesta en cuarentena para controlar su salud y asegurarse de que no representara ningún riesgo para los otros chimpancés. Pese a su edad y su marcado pasado, Lola se mostró tranquila y curiosa por su nuevo entorno. Una vez finalice su período de cuarentena, podrá ser integrada con los otros bebés huérfanos rescatados.
Nico, por su parte, fue instalado en un recinto al que se adaptó rápidamente. El objetivo con él es que, con cuidados constantes, una dieta nutritiva y tiempo, se una a los otros mandriles dentro del plan de reintroducción.

Un éxito conjunto
El rescate de Lola y Nico no habría sido posible sin la cooperación y coordinación de varias personas y equipos en Guinea Ecuatorial, Gabón, República del Congo y España: el IJG Congo, la Lekedi Biodiversity Foundation, The Drill Project, PASA, autoridades gubernamentales, colaboradores y todas las personas que apoyaron logística y financieramente, entre ellas, quienes realizaron su donación solidaria al IJGE el pasado mes de diciembre.
Gracias a tod@s, Lola y Nico están a salvo y disfrutan de una segunda oportunidad.
Ahora bien, sus historias no terminan aquí.

En Tchimpounga, Lola y Nico recibirán cuidados y rehabilitación para, en un futuro, si es posible, reintroducirlos en la selva.
Por eso, tu apoyo es igual de importante en esta nueva etapa. Si quieres formar parte de sus historias, no olvides hacer tu donación o convertirte en Soci@ Chimpamig@ del IJGE. Estarás contribuyendo a que Lola, Nico y el resto de individuos rescatados en Tchimpounga tengan la oportunidad que se merecen y que personas de nuestra especie les arrebataron.
NOTA: El IJG no aprueba el mascotismo de primates ni el contacto o la interferencia con chimpancés salvajes. Los chimpancés que interactúan con cuidadores profesionales en estas imágenes son huérfanos rescatados y viven en el Centro de Rehabilitación de Chimpancés del IJG en Tchimpounga, Congo.
Foto de portada © IJG / Paloma Corbi




