Para cualquier cría de chimpancé, el contacto con su madre es fundamental durante sus primeros años de vida ya que dependen completamente de ellas. Pero Beau perdió ese vínculo muy pronto. Cuando todavía era un bebé, un cazador furtivo lo separó de su madre para venderlo en el mercado ilegal de animales salvajes.
Por suerte, su destino no llegó a ser ese, sino Tchimpounga, el Centro de Rehabilitación de Chimpancés del Instituto Jane Goodall (IJG) en Congo.
Allí conoció a Gracelie, una de las cuidadoras del IJG que se convirtió en su madre adoptiva. Ella es quien lo acompaña, lo alimenta, lo consuela y poco a poco le ayuda a recuperar la confianza.
Fue a finales del año pasado cuando la organización PALF alertó a nuestro equipo en Congo de que una cría de chimpancé permanecía retenida en Mandingou, una pequeña aldea al norte de Tchimpounga.

La organización puso en marcha una operación encubierta que permitió arrestar al traficante y confiscar al pequeño chimpancé, que fue entregado de inmediato al equipo del IJG Congo que se había desplazado hasta la zona para hacerse cargo de él y ofrecerle la atención necesaria.
En una primera evaluación, el equipo comprobó que se trataba de un joven macho de apenas 2 kg y que, pese a las circunstancias, se encontraba en buen estado general. Decidieron bautizarle como “Beau” (bello, en francés).
Ya en Tchimpounga, una revisión médica más exhaustiva reveló signos de inflamación en los análisis de sangre, por lo que le pautaron un tratamiento al que respondió bien y se recuperó rápidamente.
Desde entonces, su evolución ha sido muy positiva gracias a los cuidados constantes del equipo veterinario y al acompañamiento de Gracelie. Con ella, Beau ha desarrollado un fuerte vínculo de confianza. Como cualquier cría de chimpancé, busca su cercanía cuando necesita sentirse protegido y encuentra en ella el cariño que le fue arrebatado demasiado pronto.

Beau es único. Lo son también sus expresiones, su forma de relacionarse con Gracelie y la manera en la que va descubriendo su nueva vida. Pero la historia que lo llevó hasta Tchimpounga no lo es.
El tráfico ilegal continúa siendo una de las principales amenazas para la supervivencia de la especie. Detrás de cada rescate hay un chimpancé que ha perdido a su familia y su hogar.
Tú puedes ayudar a que chimpancés como Beau tengan la oportunidad de empezar de nuevo en Tchimpounga, colaborando como Chimpamig@, donante o teamer del IJG.
NOTA: El IJG no aprueba el mascotismo de primates ni el contacto o la interferencia con chimpancés salvajes. Los chimpancés que interactúan con cuidadores en estas imágenes son huérfanos rescatados y viven en el Centro de Rehabilitación de Tchimpounga.
Foto de portada © IJG / Fernando Turmo




