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Tras los pasos de los 3 chimpancés secuestrados en la RDC


Relato de Susana Pataro, Presidenta del Comité de Política y Defensa animal del Instituto Jane Goodall Global, tras el secuestro de tres chimpancés, César, Monga y Hussein, en el santuario JACK de la República Democráctica del Congo

"Visitar el Centro de Rehabilitación JACK Congo en Lubumbashi, RDC fue para mi una experiencia profunda. Me permitió comprender mejor los desafíos que enfrentaron Franck y Roxane, los fundadores del centro, desde el desgarrador secuestro de tres bebés chimpancés: César, Monga y Hussein, en ese fatídico día 9 de septiembre de 2022.

El impacto de esta tragedia aún era palpable, y mientras caminaba por el centro pude ver los inmensos esfuerzos realizados para asegurar que sus actividades continuaran sin interrupciones. JACK implementó rápidamente medidas especiales en respuesta al incidente, incluido el despliegue de personal de seguridad adicional para proteger las instalaciones.
 
César, Monga y Hussein / Crédito ©JACK-Congo

Vivir junto a los personajes centrales de esta historia, tanto humanos como no humanos, me permitió presenciar de primera mano el trauma emocional infligido por este brutal episodio. El dolor y el sufrimiento experimentado por estos animales inocentes era evidente en sus ojos, y me afectó profundamente y agregó nombres y rostros a esta tragedia en desarrollo.

Durante mi estadía en Lubumbashi, tuve la oportunidad de conocer a algunas de las personas clave involucradas en esta tragedia. Aprendí sus nombres, escuché sus historias y vi la determinación en sus ojos de marcar la diferencia. Cada persona que conocí jugó un papel crucial en la lucha para rehabilitar y proteger a estos chimpancés.

Ser testigo de las devastadoras consecuencias del tráfico de vida silvestre y los inmensos esfuerzos realizados por Franck, Roxane y su equipo solo ha fortalecido mi determinación de apoyar su causa.

Al dejar Lubumbashi, me llevé un profundo compromiso de crear conciencia sobre la difícil situación de estos chimpancés y de no escatimar ningún esfuerzo para combatir el comercio ilegal de vida silvestre. La visita renovó en mí la comprensión de lo que la Dra. Jane Goodall repite incansablemente sobre la interconexión de nuestro mundo y la responsabilidad compartida que tenemos de proteger y preservar a todos los seres vivos, independientemente de su especie.

Con una población de más de 2.800.000 habitantes, Lubumbashi es la tercera ciudad más poblada de la República Democrática del Congo (RDC) y la capital minera de la provincia de Alto Katanga. La ciudad alberga muchas empresas mineras regionales, principalmente dedicadas a la extracción de cobre, cobalto, zinc, carbón y manganeso. La presencia de estas actividades mineras atrae a un importante número de ciudadanos chinos, cuya presencia bulliciosa se deja sentir al llegar al Aeropuerto Internacional de Luano.

Situados a unos 400 km de Lubumbashi se encuentran los parques nacionales de Upemba (creado en 1939) y Kundelungu (creado en 1970), que albergan un inmenso potencial turístico sin explotar. En efecto, debido a la persistente inseguridad, la rica biodiversidad de estos parques, compuesta por cebras, elefantes, búfalos, leones, leopardos, rinocerontes negros y antílopes, ha sufrido una grave disminución a lo largo de los años. Además, los pescadores locales han agotado casi por completo la población de peces del lago Upemba. Para abordar estos desafíos, en 2017 se estableció una asociación público-privada entre el Instituto Congoleño para la Conservación de la Naturaleza (ICCN), la ONG Forgotten Parks y UICN NL, con el objetivo de desarrollar los parques a través de capacitación y otras medidas.

La República Democrática del Congo alberga el 40% de la población de chimpancés que queda en África, estimada en unos 300.000 individuos. También es el hábitat del Gorila de montaña, del Gorila de Grauer y los bonobos. Si bien estas especies están protegidas por el derecho internacional y la RDC ratificó la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en 1976, la implementación de estas regulaciones a nivel local a menudo se ve obstaculizada por diversos factores.

A pesar de la extensión del país, comparable a la mayor parte de Europa occidental, actualmente solo hay tres santuarios de la Alianza Panafricana de Santuarios (PASA) oficialmente responsables de la rehabilitación y reintroducción de grandes simios y otros primates incautados. Ellos son Lola ya Bonobo, ubicado cerca de la capital Kinshasa; Lwiro, ubicado en Kivu del Sur; y JACK, que opera en Alto Katanga.

En 2022, JACK se asoció con una ONG congoleña llamada APPACOL-PRN, con sede en la provincia central de Sankuru. Juntos luchan contra el contrabando generalizado de primates en la región. Muchos de estos animales son asesinados para el consumo de carne o capturados vivos para el comercio de mascotas. La provincia de Sankuru, en particular la ciudad de Lodja, se ha convertido en un centro para el tráfico ilegal de especies protegidas. Los esfuerzos de APPACOL en la región se centran en combatir el comercio de carne silvestre y de especímenes vivos de grandes simios y pequeños primates, extendiendo su impacto a toda la región.
Si tuviera que definir a la pareja formada por Franck Chantereau y Roxane Coutenier, diría sin dudarlo que nacieron el uno para el otro. Si me pusiera del lado de los primates del Congo e imaginara que tienen su propio panteón de santos, no dudo que estarían entre sus favoritos.

Nacida en Lubumbashi, en una familia belga con raíces centenarias en el Congo, Roxane es una madre afectuosa y devota de humanos y no humanos, políglota, con el don de un vínculo inmediato y mágico con los animales. Franck, nacido en Lyon y obsesionado desde niño con el rescate de animales en África, enseña español en un instituto francés y regenta un hotel familiar.
 
Susana Pataro junto a los fundadores de JACK, Franck y Roxane / Crédito: © Susana Pataro

Sus vidas están marcadas por el cuidado de los diversos animales que han rescatado y de los primates -en su mayoría chimpancés- residentes del Centro creado por ellos en 2006 en una reserva ubicada en la ciudad que formaba parte del primitivo zoológico de Lubumbashi. Actualmente, el zoológico permanece en un espacio más pequeño en la reserva adyacente a JACK, ambos en asociación con ICCN.

El objetivo principal de Franck y Roxane cuando crearon el centro era terminar con el comercio de chimpancés en la ciudad de Lubumbashi y sus alrededores, donde estos animales en peligro de extinción se vendían en las calles. Y lograron este objetivo.

Sin embargo, en la actualidad, muchos chimpancés en todo el país necesitan desesperadamente ser rescatados debido al aumento del tráfico de vida silvestre.
En septiembre de 2020, las autoridades de Zimbabue interceptaron un camión que transportaba 20 primates endémicos de la RDC con destino a Sudáfrica. La operación se llevó a cabo en una ruta comúnmente utilizada para transferir animales vivos traficados antes de exportarlos a países de destino en Asia y Medio Oriente. Al cabo de 5 meses de gestiones, y gracias al apoyo internacional, JACK pudo construir las instalaciones para alojar a los primates y con ello pasó de ser un centro de rehabilitación para grandes simios a ser un centro oficial de rehabilitación de primates.

Esta operación tuvo enormes repercusiones, asestó un duro golpe a los traficantes y marcó una etapa importante en la colaboración de las autoridades de los dos países.

El 9 de septiembre de 2022, en la madrugada, César, Monga y Hussein, tres crías de chimpancé, fueron secuestrados en JACK -donde se encontraban en rehabilitación tras un traumático rescate- a cambio del pedido de  un colosal rescate. Roxana fue amenazada de muerte.

El secuestro ocurrió exactamente dos años, día por día, después de la operación en Zimbabue. Calificar este episodio como una mera coincidencia, me hace evocar lo que J.L. Borges decía : "admitir que existe el azar sería ignorar la compleja maquinaria de la causalidad".

El brutal episodio marcó un antes y un después en la vida del centro, debiendo el personal y los fundadores asumir protocolos varios y un presupuesto adicional para seguridad. Roxane, por su parte, ya no puede caminar sola; un guardaespaldas de la policía la acompaña permanentemente.

Medios de todo el mundo se hicieron eco de esta inédita noticia. Un grupo de 36 personalidades, incluidos científicos de renombre y activistas ambientales, enviaron una solicitud especial al presidente de la RDC, Felix Tshisekedi. La Escuela de Criminología de la prestigiosa Universidad de Lubumbashi, en un taller sobre delitos contra la vida silvestre en la República Democrática del Congo, honrado con la presencia de las más altas autoridades provinciales, compartió la historia frente a una audiencia estupefacta. Poco después, fueron asignados recursos por el gobierno provincial y las autoridades realizaron varios operativos.

A pesar de los esfuerzos, siete meses después las investigaciones no han llegado a ninguna conclusión definitiva, los bebés no han sido devueltos y no hay noticias de su paradero o estado actual. Mas aun, no se llegó a una definición sobre la identidad de los autores intelectuales y responsables del secuestro, que necesariamente contó con facilitadores dentro del propio Centro para operar de manera sincronizada. Con tantas preguntas sin respuesta, es obvio que se necesita más investigación.
Los grandes simios todavía se cazan ilegalmente por su carne y ciertas partes del cuerpo; los bebés son traficados como mascotas ya sea en el circuito local o en el mercado internacional para satisfacer la creciente demanda de Asia y Medio Oriente alimentada por las plataformas de redes sociales. La situación es aún peor para otros primates endémicos de la RDC. Sus cuerpos masacrados y ahumados, en números que oscilan entre 900 y 1.000, son transportados diariamente en motocicleta a los principales centros urbanos, como la capital, Kinshasa. Los que se mantienen con vida, a veces con heridas, son vendidos o traficados como mascotas.

La selva se va vaciando a una velocidad insospechada y se torna silenciosa sin la presencia vital de quienes hacen posible su regeneración.

La violencia, la destrucción, el inmenso sufrimiento y los riesgos para la salud mundial son el núcleo de las actividades delictivas organizadas, un flagelo que debe ser erradicado. La memoria humana es corta. El VIH y el ébola se originaron en los bosques de África Central, como el SARS COVID 19 de un mercado húmedo en Wuhan como consecuencia de la manipulación de carne silvestre.

El destino de la selva y de sus habitantes será el nuestro.

La educación y la concientización son esenciales, sin embargo, se nos está acabando el tiempo. Se necesita urgentemente liderazgo político de parte de las mas altas autoridades en los países de origen de las especies traficadas ilegalmente, las de los puntos de destino y tránsito, así como de las agencias internacionales y asociaciones específicas, creadas para detener este flagelo y proteger a los grandes simios.

El secuestro de Monga, César y Hussein es una muestra obscena de violencia entre especies. El silencio, la apatía y la inacción no pueden ni deben ser la respuesta. Hay una gran cantidad de información sobre el secuestro; las lagunas pueden llenarse, si es necesario, con asistencia internacional. Los autores y cómplices del secuestro deben ser identificados y llevados ante la justicia. Monga, César y Hussein deben ser encontrados y llevados al santuario.

Ilustración de los tres chimpancés secuestrados hecha por Susana Pataro / Crédito: © Susana Pataro

Personas excepcionales como Franck y Roxane no merecen vivir bajo amenaza. Su lucha debe ser la lucha de todos. Pongamos la esperanza en acción."
 
“Sin embargo, no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan. Son capaces de mirarse a sí mismos con honestidad, de sacar a la luz su propio hastío y de iniciar caminos nuevos hacia la verdadera libertad” (Carta Encíclica 'Laudato Si’ del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la Casa común, p.205)

*Texto escrito por Susana Pataro, Presidenta del Comité de Política y Defensa animal del Instituto Jane Goodall Global
 

05/06/2023
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