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4 causantes del calentamiento global que urge solucionar


Este texto es una traducción del original escrito por la Dra. Goodall y publicado en la revista "TIME".


 

Acompañada por los ancianos inuit, he observado desde lo alto de un gigante acantilado de hielo en Groenlandia cómo el agua caía en cascada y nacían los icebergs. "Nunca se derretían", me dijeron los ancianos. He sido testigo de la merma de un glaciar del monte Kilimanjaro. He visto la furia de los incendios forestales en África y California. He contemplado las carcasas de los animales que han muerto por las sequías.

A medida que viajo por el mundo, las personas me cuentan cómo los patrones climáticos se han desequilibrado y cómo los peores huracanes, tifones y ciclones se vuelven cada vez más destructivos y frecuentes. Todo esto se debe a que estamos contaminando y destruyendo el ambiente, empleando los recursos naturales de una manera insostenible. 

Cuando comencé mi investigación en Gombe, Tanzania, en 1960, formaba parte del cinturón boscoso que se extendía a lo ancho de África. En 1990, miré hacia abajo desde un pequeño avión y vi una isla de bosque rodeada de colinas completamente deforestadas. Allí habitaba más gente de la que la tierra podía soportar, así que los árboles habían sido arrancados para crear tierras de cultivo o hacer carbón.

En aras de ralentizar el calentamiento global, debemos solucionar cuatro problemas aparentemente irresolubles. Debemos eliminar la pobreza. Debemos cambiar los estilos de vida insostenibles que llevamos la mayoría de nosotros. Debemos abolir la corrupción. Y debemos recapacitar sobre el crecimiento de la población humana. Hay 7.700 millones de seres humanos hoy en día y, para el año 2050, la ONU predice que seremos 9.700 millones. No es de extrañar que la gente se esté desesperando, pero realmente creo que todavía queda un margen de tiempo para hacer un cambio. Todavía soy optimista y estas son mis razones:

La resiliencia de la naturaleza
Los hábitats y especies cercanas a la extinción pueden recuperarse si les damos la oportunidad. Cuando me percaté de la difícil situación de las personas que vivían alrededor de Gombe, el IJG inició un programa llamado "Tacare" para ayudarles a a crear un estilo de vida que no supusiera la devastación del entorno. A medida que se dieron cuenta de que proteger los bosques no solo es bueno para la vida silvestre, sino también para su propio futuro, se convirtieron en defensores de la conservación. Hoy, desarrollamos "Tacare" en otros seis países africanos y las colinas de Gombe ya no están deforestadas. 

El cerebro humano
¿Cómo es posible que la creatura más inteligente que jamás haya caminado sobre la tierra esté destruyendo su único hogar? Se ha producido una desconexión entre nuestros cerebros inteligentes y nuestros corazones. No nos preguntamos cómo nuestras decisiones actuales ayudarán a las futuras generaciones, sino cómo nos sirven a nosotros ahora, cómo benefician a nuestras empresas, etc. A pesar de todo, cada día también inventamos tecnología que nos permite vivir en mayor armonía con el mundo natural (energía limpia, por ejemplo). Esas mismas comunidades alrededor de Gombe están usando smartphones e imagen por satélite para monitorizar sus bosques y reservar tierras de sus pueblos para la regeneración.

Las redes sociales
Las nuevas tecnologías nos han permitido conectar y tratar temas de una manera nunca antes vista. Comprobé esto en la Marcha por el Clima de Nueva York del 2014, a tiempo real. La gente publicaba lo que pasaba e invitaba a otros a sumarse, así que, lo que se suponía que sería una marcha de 100.000 personas, acabó convirtiéndose en una de 400.000.

El poder de la gente joven
Fundé "Raíces & Brotes" (un programa en el que grupos de estudiantes, desde el jardín de infancia hasta la universidad, escogen proyectos para hacer del mundo un mejor lugar para los animales, la gente y el entorno) en 1991, cuando me di cuenta de cuántos de ellos habían perdido la esperanza. Hoy en día, el programa R&S (Raíces & Brotes en castellano) está presente en más de 50 países y muchos de sus integrantes están trabajando activamente en la lucha contra la crisis climática. 

Si nos unimos todos, podemos realmente marcar una diferencia, pero debemos actuar ya. El tiempo se está acabando. 
 

La Dra. Goodall y otras eminencias y expertos ceden sus voces al proyecto "Voice for the planet", con el que se pretende conseguir un objetivo muy ambicioso y necesario: impulsar las prácticas sostenibles para limitar el calentamiento global a 1,5ºC, conseguir la protección de al menos el 30% del planeta para el año 2030 y salvaguardar los espacios naturales y las especies. 




 

19/10/2019
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